Y no es que yo no quiera ser mayor. No. Es que me siento mucho mejor cuando me hago pequeña. ¿Me seguís? ¿Alguien me sigue? Si lo haces, si lo hacéis, preguntaos tras esta reflexión, por qué no es nada difícil impregnarse de la energía positiva que desprende un niño. Un pequeño. En cambio, no es nada extraño encontrarse con imperios de negatividad y tristeza alojados tras las palabras de un “no pequeño”. De un mayor. A lo mejor será que no evolucionamos, sino que sufrimos una profunda y completa involución mientras vamos creciendo. Podría ser. Mientras lo pienso, dejadme que os diga que la historia de mi vida es la historia de una niña, que decidió, solo cuando lo necesitó, tomar el camino de los grandes.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Lo grande de ser un pequeño monstruo.
Y no es que yo no quiera ser mayor. No. Es que me siento mucho mejor cuando me hago pequeña. ¿Me seguís? ¿Alguien me sigue? Si lo haces, si lo hacéis, preguntaos tras esta reflexión, por qué no es nada difícil impregnarse de la energía positiva que desprende un niño. Un pequeño. En cambio, no es nada extraño encontrarse con imperios de negatividad y tristeza alojados tras las palabras de un “no pequeño”. De un mayor. A lo mejor será que no evolucionamos, sino que sufrimos una profunda y completa involución mientras vamos creciendo. Podría ser. Mientras lo pienso, dejadme que os diga que la historia de mi vida es la historia de una niña, que decidió, solo cuando lo necesitó, tomar el camino de los grandes.
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