Cada vez que escucho esa canción, nuestra canción, no puedo evitar dejar de pensar en ti, aunque la verdad es que nunca dejé de pensar en ti ni un solo día. Al escribir palabras, me inundo en un mar de lágrimas, un mar oscuro y sin fondo. Si es que no puedo evitar llorar al recordar esos momentos, al recordar nuestra relación, y que del amor al odio, hubo un segundo. Es increíble como pueden cambiar las cosas, en nada, en cuando me doy la vuelta, y luego, miro hacia atrás y todo es distinto, como si el mundo cambiara. No entiendo el porque, no entiendo que nos ha pasado, como de rápido me has remplazado, y ya te da igual todo, nuestra canción, nuestros momentos, nuestro mundo... Pero sin embargo yo sigo escuchando la canción, recordándome de los momentos y recuerdos que vivimos, y al notar una lágrima en mi mejilla, pienso:
- Tengo que ser fuerte, tengo que superarlo, tengo que olvidarte.
Pero la canción suena y suena, sin fin, es interminable y no se como quitar mela de la cabeza, no se como olvidarte, como dejar que el tiempo me enseñe a vivir sin el dolor. Estúpido tiempo, no te detengas en mis momentos mas duros, ¡que ahora es cuando más te necesito! Pero nadie responde a mis necesidades, nadie me ha dado esperanzas, y la esperanza es lo único que queda siempre, en el fondo de todo, pero yo sigo en mi mar, sin fondo alguno.
Por eso, es mejor apreciar a lo que tienes antes de que sea tarde, apreciar esas personas, que aunque no creas, pueden darte mucho más de lo que piensas, y que aunque no te den más que una sonrisa, un beso, un abrazo, a lo mejor eso es lo que cambia tu mundo, y sin esas cosas, nada es igual, sin las personas que te ofrecieron amor con un simple hola, debemos aprovecharlas.
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